
Hace muuuucho tiempo, en la Edad de Piedra, vivían un padre y un hijo en una pequeña pero acogedora caverna al pie de los Pirineos.
Era junio y el pequeño cavernícola llegaba a la caverna con las notas del colegio bajo el brazo.
El pequeño entrega las notas escolares escritas en una losa de piedra a su padre, y éste, revisando todo el contenido le dice:
- A ver hijo, que me suspendas pintura rupestre lo entiendo. Eres pequeño y todavía no relacionas bien los colores.
Que me suspendas tiro con arco, también lo entiendo. Sé que debía haberte llevado a entrenar un poco más, pero es que últimamente no he tenido demasiado tiempo.
Pero que me suspendas historia… ¡¡¡ Si llevamos dos días !!!

