Estoy cansado de escuchar que los catalanes somos tacaños y que nuestro único afán es el de gastar lo mínimo para guardar el dinero.
Pero he de reconocer que a veces esa fama algunos se la ganan a pulso. Este es el caso de mi amigo Joan.
Hace un par de días, me encontré a Joan por la calle. Él iba acompañado de su señora madre, lo cual me pareció cuanto menos, curioso. Así que me paré a hablar un rato con él.
Le pregunté que tal le iba todo, y así, hablando hablando, le dije:
- Joan, ¿como es eso que vas con tu madre? ¿Le pasa algo?
A esto, me contestó:
- Pues mira, la mujer, que se ha quedado ciega y sorda.
- Ostia! entonces… ¿La llevas al hospital?
- Que va, la llevo a darle de baja la luz y el teléfono….

